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¿Alguna vez te has puesto a pensar que tu piel podría estar de mejor humor si la nutres con alimentos saludables y naturales?

Cuanto tenía 14 años, aparecieron los molestos granitos en la cara, propios de la edad (o quizá fue antes, pero recuerdo que justo a esa edad mi primer novio me dijo: “son destellos de juventud, no te preocupes”)…  y debí haberlo escuchado. Pero como toda adolescente vanidosa que quiere tener un rostro perfecto, comencé a buscar opciones y preguntar a mis amigas qué era lo que ellas hacían para tener un cutis “bonito”. Una me dijo que había ido con un dermatólogo y que le había mandado un tratamiento que incluía una larga lista de productos dermatológicos (lo cuál descarté porque mis pobres finanzas a esa edad no daban para mucho), otra me dijo que me lavara la cara por las noches y cada mañana con un jabón astringente..

 

Un verano mis tíos que viven en San Diego me invitaron a su casa. En el baño de mi prima encontré un producto llamado Cetaphil para combatir el acné y que no había visto en México. Lo abrí, lo olí y pensé: si huele así de fuerte debe funcionar; si lo usan todos los chavos en Estados Unidos debe ser buenísimo. Si en ese entonces hubiera sabido leer la etiqueta me habría dado cuenta que más de la mitad de los ingredientes eran químicos tóxicos. Pero como toda adolescente aventada me traje mi buen stock de Cetaphil y cada vez que mis tíos venían les encargaba uno o dos. Así me la pasé algunos años y recuerdo que mi piel comenzó a estar más sensible, más roja, más reseca… y ahora que lo pienso tampoco ayudó a que desaparecieran los granos.  Después de eso utilicé un sinfín de productos con ingredientes químicos. Estuve combatiendo mi cara con granadas y misiles, como si fuera un campo de batalla.  Ni de chiste cruzó por mi mente utilizar productos con ingredientes naturales: se me hacía descabellado que un producto con “plantitas” pudiera cuidar mejor mi piel que un súper producto sintético de marca reconocida hecho por laboratorios internacionales y que recomendaba yo que sé qué celebridad o artistilla del momento.

 

Y como es natural, después de la adolescencia, los granos se fueron. Lo que se quedó fue la resequedad, la rojez y la sensibilidad de mi piel.

 

Muchos años después, cuando comencé a ser más crítica, a optar por un estilo de vida sustentable y a estar informada sobre los daños de los químicos, empecé a probar productos naturales y orgánicos. Cuando nació mi hija decidí de plano tomar las riendas en mis manos y comencé a desarrollar  productos de cuidado personal utilizando ingredientes naturales, orgánicos y sin químicos tóxicos. De esta forma yo sabía exactamente lo que estaba poniendo sobre la delicada piel de mi bebé, totalmente segura y tranquila de que no estaría absorbiendo ningún químico cancerígeno, causante de alergias, neurotóxico o disruptor hormonal.  La verdad es que siempre he desconfiado de productos “naturales” que no incluyen en su etiqueta la lista de ingredientes; o que ponen “elaborado con nuestra fórmula secreta”. No me late que no informen a los consumidores sobre los ingredientes que están utilizando. Conoces el “greenwashing”? Es básicamente mercadotecnia engañosa, para hacer creer que un producto es verde o amigable con el medio ambiente y así vender más.  Productos que dicen ser “100% naturales”, o que cambian su empaque para parecer más ecológicos sin serlo son ejemplos de greenwashing.

 

Cuando comencé a utilizar productos de cuidado personal realmente naturales y orgánicos fue una experiencia reveladora.  No podía creer el cambio en mi piel. Imagina esto:  has practicado cross-country por muchos años y siempre has usado tenis del 4.  Un día se te olvidan y una amiga te presta un par extra que trae, pero son del 3. Le dices: “no me van a quedar”. “Pruébatelos”… y ¡oh sorpresa!, resulta que te sientes mucho más cómoda y ágil porque descubres que ese es el número que en realidad te va. Viví engañada por años usando mil químicos y mi piel jamás había estado nutrida ni hidratada, sino inmersa en un círculo vicioso en donde la constante exposición a los ingredientes sintéticos que tienen las marcas comerciales de cuidado personal, como fragancias y parabenos hacía que mi piel estuviera siempre irritada y por lo tanto roja, con áreas resecas y con brotes.

Ahora: los productos sintéticos que son “especiales” para tratar la piel sensible en realidad no lo hacen. Piensa en una crema para piel sensible. Lees en la lista de ingredientes de la etiqueta que contiene agua. El agua es natural y debe ser hidratante, no? ¡Pues no! El agua es un relleno utilizado para abaratar el producto. Al aplicarlo sobre la piel la deshidrata porque se evapora. Por otro lado, cuando se utiliza agua, se debe agregar conservadores para evitar que salgan hongos. Los conservadores son de los ingredientes más irritantes… así que al querer aliviar tu piel sensible, estás dañándola con más irritantes.

 

Por qué los productos con ingredientes naturales/orgánicos funcionan? Por un lado son más suaves, lo que significa que alivian pero también previenen las irritaciones. Por otra parte, los humectantes derivados de las plantas como el aceite de coco o de almendras dulces están llenos de vitaminas, minerales y nutrientes buenísimos para la piel.

 

Piensa unos minutos sobre lo siguiente: si sabes que comer alimentos saludables, nutritivos,  que no sean altamente procesados y sin conservadores es la mejor opción para tu salud y para verte mejor, ¿por qué no alimentar tu piel de la misma forma? Después de todo, la piel es nuestro órgano más grande y absorbe todo lo que ponemos sobre ella en cuestión de segundos.

 

Justo hace unos años salió un reportaje sobre el “suave” limpiador Cetaphil en donde decían que son tantas las personas en Estados Unidos que creen (o les han hecho creer a través de la mercadotecnia) que es un producto saludable, que tienden a ignoran los ingredientes por completo. No contiene ni un solo ingrediente que nutra la piel, ni antioxidantes que ayuden a contrarrestar el daño de los radicales libres, ni que fortalezcan la barrera natural protectora de la piel. Uno de los ingredientes más peligrosos que contiene es el propilenglicol que permite que el producto penetre más eficazmente en la piel y en el torrente sanguíneo. El laurilsulfato sódico (sodium lauryl sulfate) es usado para hacer espuma pero es un irritante para los ojos y la piel que altera la su barrera natural protectora (¡aguas porque este químico está en casi todos los shampoos, jabones y pastas de dientes!) mientras que los parabenos son un grupo de conservadores que son cancerígenos, disruptores hormonales, pueden causar infertilidad e irritaciones y otras condiciones en la piel (como rosácea).  De haber sabido jamás lo hubiera adoptado como mi limpiador preferido en la adolescencia.

 

Lo más importante es comenzar a educarnos sobre los químicos tóxicos que contienen todos los productos comerciales de cuidado personal y optar por opciones más naturales para cuidar mejor de nuestra familia y de nosotros mismos. ¡Nunca es demasiado tarde!

 

Un abrazo,

Chris

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Los 10 tóxicos más peligrosos en cosméticos y productos de cuidado personal
Descarga esta tabla donde encontrarás los 10 tóxicos más peligrosos en productos de cuidado personal y cosméticos y lo que pueden provocar. Apúntalos en tu celular y así cuando vayas a comprar algún producto, fíjate si contiene alguno de estos químicos y procura evitarlos.
10 tóxicos peligrosos en cosméticos.pd
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Comentarios: 1
  • #1

    Alejandro (jueves, 12 octubre 2017 14:35)

    El Cetaphil, definitivamente, de lejitos. Puede originar envejecimiento prematuro y algunas reacciones alérgicas. Además, de acuerdo con lo que he leído, sus ingredientes pueden traspasar la piel y llegar hasta el torrente sanguíneo.