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El fenómeno de la "piel urbana"

La vida en la ciudad puede ser emocionante. Y divertida. Y estresante.  Las cada vez más saturadas metrópolis presentan altos niveles de contaminación y riesgos para nuestra salud.  ¿Sabías que según Greenpeace, vivir en la Ciudad de México equivale a fumar 40 cigarros al día?  Nuestros pulmones no son los únicos que sufren. La piel también presenta severos problemas de deshidratación al estar expuesta a la contaminación ambiental.  

Seguro has notado el pad de algodón súper sucio al limpiar tu cara por la noche.  Además de la mugre, el estrés interior causado por el aire acondicionado de las oficinas o de los centros comerciales; así como el ritmo acelerado de la vida diaria también cobran factura, provocando que la piel pierda su brillo y se vea opaca y reseca.  

 

La piel reseca afecta en diferentes niveles y además de molesta e incómoda al provocar irritación, puede afectar enormemente la autoestima al reflejar una piel cansada y opaca, y generar preocupación por la vulnerabilidad de nuestra salud y protección.  

El contenido de agua en la piel es vital para la salud y belleza pero no podemos hidratarla mediante la aplicación de agua o elementos acuosos sobre ella (como los ingredientes de los productos comunes de belleza que encuentras en el súper o farmacias).  La piel es una barrera y no deja pasar agua ni cuerpos hidrófilos.  Sólo los cuerpos grasos muy pequeños pueden realmente penetrar en la piel deslizándose a través del cemento intercelular de la  epidermis. La piel requiere lípidos complejos para que el agua contenida en las células no se evapore tan rápidamente.  

 

Lo que realmente hidrata la piel proviene del interior, entonces la calidad de nuestra alimentación juega un papel clave (agua mineral, consumir ácidos grasos complejos como pescados grasos, aceites vegetales, frutas, cereales y semillas...) ¿Y qué crees? Una alimentación saludable podría ser suficiente si no estuviéramos expuestos a los agentes externos, es decir, al medio ambiente en donde nos desenvolvemos.  Por eso necesitamos ayudar a nuestra piel con productos verdaderamente hidratantes que permitan retener el agua en los tejidos cutáneos. 

 

Si utilizas un producto lleno de petrolatos, parafinas, aceites minerales, etc., como los productos convencionales; quizá veas que al principio funcionan ya que dejan una película sobre la piel que la "protege" del exterior. Pero estos ingredientes no está aportando nada a la calidad del cemento lipídico que une los corneocitos del estrato córneo... ok, muy técnico, pero el caso es que la capa más gruesa de la piel que es la dermis y que determina la condición de la piel y su índice de hidratación está formada por una especie de "ladrillos" unidos por un "cemento" lipídico que es al que debemos ayudar aportando ingredientes ricos en lípidos de calidad como los aceites vegetales. 

La fórmula del bálsamo hidratante para cara y cuerpo de Ma Petite Camille es hidratante, tonificante y reafirmante. Sus ingredientes realmente nutren y protegen la dermis contra los embates de la contaminación y el estrés. 

 

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